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CAPÍTULO I
El actual emplazamiento de la
Ermita no coincide con la permuta que hizo Juan HERNÁNDEZ de
BETANCORT en 1.732 ante el escribano (hoy notario) Nicolás
Clavijo Álvarez, ya que en la década de los setenta del
siglo XX, se trasladó y se construyó un nuevo edificio en
las inmediaciones, donde uno de sus linderos coincide con la
calle actual de su sitio, quedando en la actualidad un
pequeño parque, al lado del Centro Democrático de Máguez.
En el anterior protocolo
dado en Haría en
aquella fecha, concurren el fundador de la ermita, el cura
José LUZARDO y los propietarios del terreno: Manuel de
BETANCORT y Juan HERNÁNDEZ de BETANCORT, vecinos de Haría.
En el documento dice: que
Juan Hernández tiene medio almud de sitio cercado en el
lugar de Máguez para en él fabricar una ermita a la gloriosa
SANTA BÁRBARA, herencia de su padre Blas de Betancort y que
de acuerdo con el clérigo José Luzardo la PERMUTA, para
fomentar la construcción de dicho templo religioso, por
igual cantidad de terreno que el presbítero posee en Haría y
que linda dicho predio con propiedades del cura, que hoy le
pertenecen a José PERDOMO, también esta propiedad linda con
terrenos de Juan Hernández y por otro con un agido (especulación)
del POZO de ACUÑA.
El anterior suelo lo
heredó el cura José Luzardo de su padre Pedro Luzardo(su
antepasado fue Francisco DUMPIÉRREZ SALAZAR, propietario de
los terrenos de Máguez). En el anterior escrito nombré a
Narciso Luzardo, pues bien, fue hijo de Juan Luzardo (su
hermano), por lo tanto Juan y José, hijos de Pedro Luzardo.
El licenciado José Luzardo
no figura como regidor o párroco de Haría, según el programa
de Fiestas de San Juan 2.005 de Haría. En esa fecha figura
como tal el cura Curbelo (con un error en la fecha de toma
de posesión), famoso por la narración particular, que le
hizo para su obispo D. Pedro Manuel de Dávila y Cárdenas, de
la erupción del Timanfaya entre 1.730-36, ya que fue el
primer párroco de Yaiza (1.728), luego párroco de Haría
desde el 9-03-1.736, según consta en los libros parroquiales.
El acto notarial sigue
diciendo: que Juan Hernández cede a favor de José Luzardo el
dicho terreno para la construcción de la Ermita de Santa
Bárbara, como en dicho predio existe una higuera, que es
propiedad de Manuel de Betancort, éste Sr. hace donación
igualmente para hacer posible la fábrica de la ermita y
además añade Manuel: que en caso de no hacerse el templo se
le devuelva su derecho a la higuera.
Continúa el escrito:
José Luzardo y Manuel de Betancort acuerdan que la pared que
limita con la futura ermita, Manuel puede disponer de la
piedra sin que nadie le diga nada, ya que limita con
propiedades suyas, pero en el supuesto de que Manuel venda
la propiedad, la pared de referencia, tiene preferencia de
compra la nombrada ermita, a través de su Mayordomo (Sr.
encargado de las cuentas para la construcción de la Ermita).
En otro documento de
1.776 dice: en el Valle de Máguez, que entonces tenía 71
vecino (entiéndase 71 cabeza de familia, que pudieran ser
más menos 300 habitantes), se estaba construyendo la Ermita
de Santa Bárbara. Aunque parezca mentira, según ese censo:
Arrecife contaba con 72 vecinos.
En otro documento
encuentro que: en la Ermita de Santa Bárbara existió una
imagen de la Virgen del Rosario, de moda hace tiempo (aún
hay celebraciones en algunas ciudades españolas), para
conmemorar la Batalla de Lepanto, combate naval ganado por
los españoles a los turcos, en el reinado de Felipe II.
También fue Mayordomo
de la Ermita el abuelo de Federico DORESTE BETANCORT, un
destacado “maguero”, que fue Profesor de la Escuela Normal
Superior de Madrid y Barcelona, que además tiene varias
publicaciones de métodos de enseñanza y que por tener cargo
político, como Director General en el Ministerio de
Instrucción Pública (hoy de Educación) en la II República,
fue condenado a 13 años de cárcel, cuando contaba 63 años,
muriendo en la prisión cuando cumplía el octavo año de su
pena, en 1.948.
CAPÍTULO II
El actual emplazamiento de la Ermita (tras dos siglos de
vida), obedece
a su mal estado de conservación (en años anteriores (década de los 50)
se habían mejorado varios elementos arquitectónicos, coincidiendo como
coadjutor de la Parroquia D. Enrique DORTA ALFONSO, mejora el artesonado
del techo, que presentaba grietas, y se amplió al doble su superficie,
aprovechando el atrio (entrada de un templo), era párroco D. Juan AROCHA
AYALA, que más tarde se trasladó a Gran Canaria y murió en 1966, y está
sepultado con otros familiares
en el Cementerio de Las Palmas (el camposanto es obra del insigne
imaginero (escultor de imágenes religiosas) guiense Luján Pérez).
El 3 de diciembre de 1970 se propone
la demolición del primer asentamiento por los desperfectos que amenazan
ruina y el Obispo Monseñor Infantes Florido lo acepta, antes de su
traslado a Córdoba y en la actualidad fallecido hace unos pocos
meses.
Después de un campaña de recogida de
donativos para su traslado al segundo emplazamiento, en el que
colaboraron todos los vecinos del pueblo (algunos emigrantes en
Venezuela), debo destacar como promotores principales a D. Juan SANTANA
de LEÓN y al ya Párroco D. Enrique Dorta Alfonso, que culminan con su
inauguración el 7 de diciembre de 1.974.
También destaca en el altar mayor el
valioso mural obra de César Manrique.
Retomando otros datos que constan en el
Libro de Fábrica (donde se anotan todas las incidencias: entradas,
salidas, compras, donativos, etc., que custodia el Mayordomo),
observamos que la idea de construir una ermita en Máguez (ante el
aumento de feligreses que nacen y viven en dicho pueblo), se remonta al
1 de Septiembre de 1.729, cuando Manuel MÉNDEZ y Francisca de los REYES,
vecinos de Haría, regalan cuatro almudes de sus propiedades en Máguez,
herencia de Francisca por ser heredera de su primer esposo, Blas de
BETANCORT y también colabora Catalina de los REYES por su primer marido,
por igual motivo.
El director de las obras es el ya nombrado
en el anterior capítulo: José LUZARDO CABRERA.
En 1.732 aumenta la donación con medio
almud más, que regala Juan HERNÁNDEZ BETANCORT, hijo de Blas BETANCORT.
Un año más tarde, el cura Luzardo, expone
el deseo que tienen los "magueros" de ver finalizadas las obras de su
Ermita en honor a la Patrona del arma de Artillería: SANTA BÁRBARA,
anotando en el Libro de Fábrica, que ya tienen un cuadro de la Santa, a
la espera de su aceptación por las autoridades eclesiásticas.
Como toda construcción religiosa tarda
años: en 1.739 el Presbítero Luzardo, comunica la aceptación del Obispo
de la Diócesis de San Marcial (o Rubicense) y Santa Ana, Dávila y
Cárdenas que ya posee la piedra de ara y la imagen de Santa Bárbara (colocada
actualmente en un lateral de la nueva Ermita), como en el inventario que
se hace no aparece el cuadro de la Santa, se cree que es el que está en
la Ermita de las Nieves, ya que nos sigue narrando el padre espiritual
promotor de la construcción: que el ara y la imagen las deposita en la
Iglesia Parroquial de la Encarnación de Haría, hasta que se acabe la
construcción de Máguez.
Pasan los años y llegamos a 1.753 y como
aún no están finalizadas las obras (lo de siempre, falta de dinero), se
nombran a dos patronos con posibilidad de pagar el resto de la
construcción: el capitán Francisco ALONSO y Antonio JUAN, vecinos de
Máguez, con bienes agrícolas para este menester.
Y por fin el año 1.769 culminan las obras
y se pide permiso al Sr. Obispo para poder celebrar misas.
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