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El
Centro Democrático de Máguez, más conocido por la Sociedad de Máguez, con la
colaboración del Ayuntamiento de Haría, que apoyó esta iniciativa, llevó a cabo
el pasado sábado día 15 de Febrero, un bonito acto destinado a homenajear a los
socios de dicho Centro, que viven y tienen ya cumplidos los ochenta años de edad.
No cabe
duda que es de alabar el fin que se ha organizado por la Sociedad de Máguez,
con la valiosa colaboración del Ayuntamiento de Haría, ante un gesto digno de
alabanza, como es el de acordarse de sus socios más mayores, que ya cumplieron
c on
su debida misión de mantenimiento del Centro, de distintas formas, para ser
brindados y distinguidos ahora por su labor de muchos años, ayudando en lo
posible al Centro.
Con
ochenta años de edad, ya los años van haciendo mella y se notó un feudo de gente
mayor, ya entrada en canas, acompañados de algunos familiares o amigos, pero que
es ley de vida el envejecer, y lo más importante es vivir para verlo y
disfrutarlo.
Fueron
más de veinte socios mayores, los convocados a este acto de una forma especial,
pero al ser llamados sólo se hallaban presentes trece más decididos, y puede que
los temporales de frío, viento y agua haya disminuido el número de asistentes.
La
presentadora oficial de la Junta Directiva, Pily Barrios, los fue llamando para
sentarse en el estrado y aparecieron los siguientes:
Emilio Ramírez Quesada (Juan).
Chano Rivera de León.
Francisco Luzardo Luzardo.
Francisco Figueroa Hernández (Pancho el Cubano).
Javier Reyes Acuña.
Jesús Pérez Rodríguez.
Julián Cabrera Perdomo.
Manuel Betancor de León.
Patricio Socas Rodríguez.
Pedro Pérez Rodríguez.
Rafael Betancor Feo.
Zacarías Betancor Betancor.
Zenón Luzardo Betancor.
El
Alcalde, Don José Torres Stinga le fue imponiendo a cada uno de los homenajeados,
el Pin de Plata del Ayuntamiento de Haría, y el Presidente del Centro Don Pedro
M. Niz Viñoly, le fue brindando igualmente a cada uno de ellos, una bonita placa
conmemorativa del acto, expresa para cada uno. Aparte de ello les fue brindado
un Ramo de Flores, a las esposas o hijas de los homenajeados, como gesto
fraternal.
Se abrió
un turno para que los homenajeados pudieran dirigir algunas palabras,
compareciendo Pancho el Cubano y Pedro Pérez Rodríguez, para alegrar más el acto.
A
continuación fue ofrecida a todos los socios asistentes al acto, una suculenta
cena regada de un buen vino, ante la contentura y regocijo de todos, adornado
con un gran baile, mejorando aún más el estado de alegría.
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