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Todas las comunidades de
vecinos, han tendido siempre a buscar momentos de esparcimiento o diversión, de
los modos más adecuados y sanos posibles, en atención a los medios de la época y
lugar de referencia, y de entre ellos, la práctica del baile popular en los
pueblos, ha sido uno de los mejores medios para festejar ratos de ocio.
Antiguamente no
habían Sociedades como se sucedieron
más
tarde, a partir de los años de 1920, y entonces las fiestas se hacían en casas
particulares que tuvieran un almacén o una habitación grande, y así,
refiriéndonos al pueblo de Máguez, digamos que los últimos lugares conocidos en
que se celebraban bailes antes de crearse la Sociedad, fueron las casas de Don
Faustino Betancor Feo, en la hoy Calle de San Pedro, la casa de Doña Antonia
Rodríguez Rodríguez, en la confluencia de la Calle de Santa Bárbara y de Tahoyo,
cuyo lugar concreto era conocido por “El Triunfo”, la casa de Don Julián
Betancor Villalba, en la Calle Cuatro Esquinas, la casa de Don Juan Bautista de
León León, en la confluencia de las Calles de Santa Bárbara y de San Pedro, y
con mayor importancia de último, un Almacén de Don José María Feo Barreto,
ubicado en la confluencia de las Calles de Las Casillas y la de Luis Morote.
Estos lugares
de baile, normalmente eran muy cortos, y normalmente sólo pasaban a bailar, de
cuatro a seis parejas, porque no había espacio para más, porque las madres
iban a llevar a sus hijas y se ponían detrás y ocupaban bastante espacio con sus
sillas, y ellas no podían fallar porque eran las responsables de vigilar a sus
hijas para que se portaran bien. A veces las chicas no tenían madre y se iban
acompañadas por una tía, una hermana mayor, la abuela, o una vecina, y todo
estaba custodiado por un guardián, conserje o portero, siendo su denominación
más peculiar la de “Cabo de Vara”, aunque también habían otras denominaciones
para este guardián, que tenía que controlar los hombres que entraban a bailar, y
cuando salían. También llegaron a hacerse bailes utilizando “Eras”, adecuándolas
y en especial en épocas de verano.
En el año de
1930, vino de Maestro destinado a Máguez, un joven muy activo y dinámico, que se
decía era catalán, pero que realmente era valenciano, del pueblo de Castielfabib,
con muchas ganas de hacer cosas, y fue entusiasmando a las gentes del pueblo,
para que se juntaran y fueran capaces de llegar a la creación de una Sociedad de
Cultura y Recreo, y así se fue entusiasmando la gente.
La creación de
la Sociedad deseada, nació de una reunión que se celebró en la trasera o Era de
Don Manuel de León y León, en la noche del 21 de Diciembre de 1931, movida por
una convocatoria girada por el indicado
Maestro Don José Fornas Sánchez, a la
que asistió mucha gente, con todo fervor
y entusiasmo, y se acordó efectivamente la creación de la deseada Sociedad de
Cultura y Recreo, denominándose “Centro Democrático de Máguez”, por lo que se
pusieron en marcha todos los mecanismos para la Constitución Oficial de dicha
Asociación, bajo la Presidencia del principal promotor de esta iniciativa, Don
José Fornas Sánchez, quedando convocados de nuevo para asistir el día 27 de
Diciembre, para firmar el Acto de Constitución de dicha Asociación.
El día 27 de
Diciembre de 1931, se reunieron en el mismo sitio anterior, los promotores de
dicha Asociación en número de 68, siendo la gran mayoría de Máguez, con algunos
de Haría, e incluso de otros sitios, y vaya la siguiente relación:
Manuel Acosta
García, Francisco Acuña Peraza, Antonio Barreto Feo, Marcial Barreto Figueroa,
Andrés Barreto, Víctor Barreto Feo, Narciso Barreto Figueroa, Santiago Barreto
Feo, Román Barreto Feo, Pablo Barreto Figueroa, Gregorio Barreto Barreto, Juan
Betancor Feo, Faustino Betancor Feo, Juan Betancor Rodríguez, Andrés Betancor
Reyes, Julián Betancor Villalba, Antonio Betancor Villalba, Francisco Bonilla
Curbelo, Andrés Bonilla Luz, Pedro Borges Torres, Salvador Borges Dorta, Eloy
Concepción Fontes, Juan Manuel Curbelo Barreto, Rafael Curbelo Villalba, Juan
Curbelo García, Eulogio Dorta Montero, José María Feo Barreto, Rafael Feo
Perdomo, Anacleto Fernández Alpuín, Martín Fernández, Carlos Figuera Rivera,
Roque Figueroa Fernández, Celedonio Figueroa Fernández, José Fornas Sánchez,
Abelardo De León Clavijo, Antonio De León Pérez, Marcial De León, Juan Pablo De
León Guerra, Francisco De León Peraza, Manuel De León Y León, Pablo Lorenzo
Perdomo, Pedro Luzardo Cabrera, Dionisio Martín Rivera, Gregorio Martín Doreste,
Pedro Niz Luzardo, Benito Perdomo Delgado, Rafael Perdomo Robayna, Juan Perdomo
Figueroa, Santiago Pérez Betancor, Gabriel Pérez López, Martín Pérez Rivera,
Josefa Pérez Rivera, Bernardo Quesada Acuña, Juan Ramírez Perdomo, Juan Rivera
Borges, Pablo Rivera Borges, Leandro Pérez Rivera, Sebastián Rivera Borges,
Tomás Rivera Villalba, Facundo Rodríguez Pérez, Manuel Rodríguez Figueroa,
Antonia Rodríguez Rodríguez, Salvador Romero García, Nicasio Romero Toledo,
Fernando Socas Clavijo, José María Torres Luzardo, Manuel Torres Luzardo Y
Ambrosio Viñoly González.
Esta iniciativa
no sólo era de entusiasmo y alegría, ya que había que comprometerse a aportar
dinero, y así todos se comprometieron a aportar su parte, que no era poca para
aquellos tiempos, pues había que aportar 500 pesetas, en unos tiempos difíciles,
pero que no era como algo a donar, sino que se facilitaba a la Sociedad, en
calidad de préstamo con interés, y cuyas cantidades fueron devolviéndose luego a
sus acreedores, poco a poco,
Esta Asociación tenía a la
vista, como primeros gastos, la compra de la casa que entonces era propiedad de
Doña Margarita Barreto Figueroa, en la Plaza de Máguez, que antes había sido
vivienda de Don Julián Perdomo Feo, y también de su yerno Don Pablo Reyes
Perdomo.
La Sociedad, una vez
posesionada de la propiedad, tenía que hacer la obra de un Almacén para Salón de
Baile, que se hizo al sur de la casa, teniendo la mala suerte de que la pared
Sur, que se había hecho con piedra y barro, muy grande y muy alta, no resistió
un temporal de viento fuerte que vino, y se cayó, ante la tristeza del Albañil
encargado de las obras, Don Francisco Bonilla Curbelo, pero no obstante, con
penas y trabajos se llevó a cabo el deseo que había entre los socios, que era el
de inaugurar el local en la fiesta de San Pedro de 1932, y así se hizo, y todos
felices.
La propiedad de la Sociedad
fue ampliada luego, mediante compra, también por el Sur, a Doña Josefa Curbelo
Barreto, donde primero se hizo la verbena sin techo, para fiestas y luchadas,
pero que resultó una gran expansión de la propiedad que ya había.
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