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Es paralelo al de Haría, del que está separado
por una estrecha estribación que parte de Matos Verdes (496 m.)
y enlaza con la montaña de La Atalaya, que cegó la unión de
ambos valles con el malpaís de Máguez. También la cabecera
aparece dividida por dos valles, que penetran en la otra
divisoria y aíslan la montaña
de La Mesa; son el valle de Los Castillos (en Lanzarote es
frecuente aplicar el topónimo castillo, castillete y similares,
a los agudos salientes rocosos) y el de El Valle. Por el Norte,
el valle de Máguez queda cerrado por una alineación de volcanes
recientes como La Quemada, Los Helechos y la montaña de Los
Llanos. El valle se abre al Este por una amplia zona aplacerada
con diversas condiciones de suelo, como es el llano de Las
Rehoyas, Buenavista, etc., y el malpaís de Máguez, algo
alterado.
El poblamiento no es concentrado; sin
embargo, presenta cierta organización a lo largo de la vía que
enlaza con Ye, puesto que se agrupa en la zona de peor condición
agraria de la ladera Norte. También hay algunas viviendas muy
dispersas en los llanos de la parte bajo-oriental.
La producción agraria de los valles de
Haría y Máguez es bastante semejante. Inicialmente fue más rica
Haría, pero actualmente, gracias a los enarenados, Máguez tiene
un mayor aprovechamiento, con espacios cuadriculados donde se
cultivan papas, cebollas, leguminosas, etc., que en general
están dedicadas al autoconsumo, excepto la cebolla, que en los
últimos años ha adquirido gran importancia.
En Máguez se encuentra el mayor número de
cabezas de ganado cabrío del municipio, que no sólo aprovechan
los exiguos pastos de las áreas no cultivadas, sino que consumen
también parte de los desechos agrícolas, e incluso las plantas
silvestres o malas hierbas de los enarenados, una vez
recolectadas las cosechas. |