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Ambrosio Rodríguez Perdomo "el Colorado de Máguez"
Por Bernardo Bravo Martín |
Para la comarca norteña
de Lanzarote, más concretamente para el pueblo de Máguez, el próximo 9
dic.de 1.993 debe celebrar el 150 aniversario del nacimiento de D.
Ambrosio Rodríguez Perdomo, que en sus tiempos de luchador pasó a ser
conocido como "el Colorado de Máguez".
En el seno del
matrimonio compuesto por D. Rafael Rodríguez Rodríguez y Dª Antonia
Perdomo Luzardo, nació este mocetón, que poco a poco con el cuidado de
sus padres fue creciendo y llegó a ser uno de los luchadores más
importantes de Lanzarote, allá por los años 60 y 70 del s. XIX.
No era un hombre de
gran envergadura, pero por el contrario era todo nervio y agilidad, su
sobrenombre le viene dado debido al color que tomaba su piel al realizar
los esfuerzos necesarios para cualquiera de las mañas, que él terminaba
con belleza y elegancia. D. Ambrosio "el Colorado de Máguez" fue un
deportista que se cuidaba mucho, días con anterioridad a una luchada
dejaba las faenas agrícolas por el descanso, se comenta, que su
explicación a esta circunstancia era de que "para realizar un gran
esfuerzo la persona debe estar descansada". Asimismo, sus padres eran
sus mejores consejeros, pues en tiempo de trilla, a su hijo no le
dejaban acercarse a la era si tenía algún entrenamiento cercano, todo
ello debido a que el polvo que se desprendía de la trilla no era
aconsejable.
Las luchas predilectas
de "el Colorado de Máguez" eran los desvíos y toques por dentro, siendo
siempre un fiel componente de su zona, Volcán Arriba. Las luchadas de la
época se realizaban por los días de las fiestas de los diferentes
pueblos de la isla, por esta época de 1.870 todavía estaba muy lejos la
idea de acercarse a cualquier otra isla para realizar algún
enfrentamiento, siendo por ese entonces muy nombradas las luchadas de
las fiestas de San Rafael en Teguise, Santa Rosa en Haría, o la
Candelaria en Tías entre otras muchas.
Se había celebrado una
luchada en Haría por las anteriormente citadas fiestas de Santa Rosa,
donde al final se encontraron sobre la arena, por el S. Baltasar el de
"Cho Venancia", y por el Norte, nuestro hombre. Ambrosio dirigiéndose a
Baltasar le dice: "yo vine a luchar, más bien obligado, pues tengo unas
costillas jodidas y te ruego de que no me aprietes mucho, pues desde que
tires por mí, yo fundo la mano" .Baltasar tomando muy buena cuenta de lo
argumentado por su contrario pegó con prudencia, pero cuál fue su
sorpresa, que "el colorado de Máguez" en el mismo momento de pegar le
dio un ágil desvío que el luchador de Tinajo, que le doblaba en peso y
estatura, quedó como un conejo sobre la arena, aparte de la rabia, por
el engaño del que había sido objeto por parte del luchador del Norte,
"el Colorado de Máguez", ante el enfado de su contrario, se perdió sin
dejar rastro alguno tras de sí.
Ante lo anteriormente
citado, toda la afición se preguntaba como Ambrosio, una persona muy
seria, engañó a Baltasar, pero se llegó a la conclusión de que el de
"Cho Venancia" era un hombre que llevaba algún tiempo invicto en la isla
y que en breves fechas emigraría, por lo que el de Máguez pensó que la
mejor despedida era realizarle dicha jugada.
Pasado un tiempo, ya la
cosa olvidada, se acuerda celebrar una luchada en Mala, municipio de
Haría, participando entre los mejores luchadores de la isla, allí
estaban Domingo Cabrera de Tinajo, Cabrerita de Teseguite, Felipe de
León de Tao, Blas Marrero de Yaiza, Pedro Cabrera de Tahíche, y el
propio "Colorado" de Máguez entre otros. Comenzó la luchada de día, pero
debido a la cantidad de luchadores, se hizo de noche y tuvieron que
seguir luchando a la luz de una hoguera como era costumbre en la época.
Encontrándose Ambrosio
Rodríguez en el terreno por el bando Norte quedando ya pocos luchadores
de valor por el lado contrario, aparece sobre la arena Baltasar el de
las Quemadas, el público se preguntaba ¿pero Baltasar no se fue para las
Américas?, el más asombrado era el luchador de Máguez, por supuesto,
recordando la faena que le había realizado meses atrás, y a él no se le
pasaba por la mente lo que estaba presenciando.
Agarrados los dos mozos
sobre la arena, el de Máguez, temblando, debido a que el luchador del
Sur le superaba en peso y estatura, y recordando lo pasado, levanta
Baltasar por el norteño y se abre camino entre el público, la gente se
preguntaba, ¿pero, que le quiere hacer a este hombre?, a lo que contestó
el de las Quemadas, ¡a este sinvergüenza lo voy a matar, porque a mí no
me engaña!, un poco alejado del terreno, dio con él en tierra sin
hacerle daño.
Después de haber
terminado todo, y quedado claro que el mejor luchador de la época era
Baltasar el de "Cho Venancia" o el de las Quemadas, éste emigró a su
destino, del cual no regresó, junto con su esposa natural de Tinajo, y
"el Colorado de Máguez" juró que jamás engañaría a un contrario con
hechos como el relatado.
El nombre de Ambrosio
Rodríguez Perdomo quedó tan grabado para la afición del norte, que allá
por los años 40, el gran entusiasta d. Juan Bautista de León, denominó
al club de la zona con el nombre de "Sanjuaneros" o "Rodríguez Perdomo".
D. Ambrosio que
falleció en su pueblo natal de Máguez, un 27 dic.de 1.934, dejando entre
sus descendientes el ánimo de practicar el vernáculo, teniendo en su
nieto Manuel Rodríguez Betancort "el guardia", un buen practicante y
destacado luchador del equipo "Tumbador" de Las Palmas de Gran Canaria,
allá por los años 40, posteriormente, un hijo de este último, Juan
Carlos Rodríguez, también practicó nuestro querido deporte, llegando
incluso a ser un gran judoca a nivel nacional.
Con este breve
comentario, he querido recordar a un gran luchador que ocupa una página
muy importante dentro de la historia de la lucha canaria en Lanzarote,
cumpliéndose en estas fechas el 150 aniversario del nacimiento, los
dirigentes de nuestra lucha canaria o autoridades del municipio de haría,
le deben rendir el homenaje que verdaderamente se merece.
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