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Natural de Máguez (Haría). Nace en l.924 y
actualmente es casado, padre de tres hijos y residente en Arrecife.
Desde pequeño, y como era habitual en la
época, practica los Deportes o actividades lúdicas propias del momento
pero su verdadera afición fue el juego del palo.
Se inicia en esta práctica a la edad de 8
años, dado el empeño del que sería su principal maestro, José María Feo
Barreto (su tío). Tan pronto como terminaba la jornada agrícola, salía
corriendo de los enarenados para ser el primero en recibir el
aprendizaje directo de las manos sabias del Maestro. Cristín entrenaba
los domingos por las mañanas para tener las tardes libres y comenzaba el
aprendizaje con una enseñanza básica sobre las técnicas del
palo, para
luego ir desarrollando los movimientos y más tarde jugando mientras
José María Feo corregía los errores explicando las mejores defensas de
los posibles ataques que se podían hacer en cada momento.
Una característica técnica de los
entrenamientos de Cristín era la preparación física y el estar siempre
atento y en guardia ya que José María Feo siempre daba un palo cuando
estaba explicando al primer despiste o falta de atención.
La muerte de su primo, José Feo Reyes,
supuso un grave inconveniente para el entrenamiento de Cristín ya que su
primo era el principal compañero de juego y ambos estaban muy
compenetrados. Muchas fueron las horas que pasaron juntos empuñando el
palo en sano entrenamiento.
Además de no tener un compañero ideal con
el que poder entrenar, junto al hecho de abandonar la Isla para cumplir
con el obligado servicio militar, hace que comience un paulatino
abandono de la práctica del palo. Cuando regresa, una vez cumplido con
el cuartel, fija su residencia en Arrecife por motivos laborales y cada
vez son menos los días que acude a Máguez a jugar al palo.
A principios de los años 70, con el
resurgir de la manifestaciones culturales canarias, Toñín Corujo decide
crear una escuela con Cristín pero la falta de apoyo oficial unida al
horario laboral de Cristín da lugar a la paralización de las actividades.
No obstante, en 1.984 José Alberto Hernández centra sus esfuerzos para
recuperar este estilo que estaba en peligro de desaparecer.
En 1.987 el Cabildo de Lanzarote sienta un
precedente histórico en el Deporte autóctono ya que decididamente asume
la responsabilidad de rescatar y divulgar una de las modalidades
propias de la Isla, apoyando con todos los medios necesarios. Cristín
acude todas las tardes a enseñar a jóvenes la técnica pero reconoce que
es un juego muy difícil de aprender, «Con este juego haces mucho deporte
pues están en continuo movimiento y además es muy bueno para
desarrollar los reflejos».
Además de los testimonios del autor, estos
datos han sido recopilados del libro «El Juego de la Lata (Garrote) y el
juego del palo en Lanzarote», fruto de un laborioso y profundo trabajo
de investigación realizado por Jorge Domínguez.
AL ESTILO CRISTÍN. -El juego del Palo se
identifica, además de por el instrumento señalado, PALO pequeño y
delgado por el típico agarre con las dos manos juntas por el extremo, la
colocación ladeada de los jugadores y sus característicos muñequeos y
cambios continuos de cuadras. No obstante, en el estilo de Cristín,
además de la colaboración ladeada de las caderas, los jugadores van
girando hacia la derecha para intentar sorprender a su rival por el lado
izq. Todo un juego de reflejos.
EL PALO- El primer palo que se usaba era
el pírgano de la palmera dada la relativa escasez de vegetación y las
características Físicas de la madera, ya que, al ser de poca
consistencia, no dañaban. Cuando se alcanzaba mayor cualificación, el
palo era de membrillero o de almendrero y su tamaño estaba determinado
por la estatura del practicante ya que, puesto de pie, llegaba
aproximadamente hasta el corazón del jugador.
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