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Nacido en Máguez, de Haría de
Lanzarote, el día 20 de Febrero de 1.885, y fallecido en su
propio domicilio en Máguez, Calle Las Cruces número 2, el
día 19 de Marzo de 1957, debido a una grave enfermedad.
Era hijo de Don
Gregorio Barreto Betancor y de Doña Concepción Figueroa
Rodríguez.
Fueron sus abuelos
paternos: Don Santiago Barreto Rodríguez, y Doña Catalina
Betancor Afonso, y los abuelos maternos fueron Don Roque
Figueroa Cuadro, provinente de Tinajo, y Doña Margarita
Rodríguez Ramírez, que tuvo 13 años, falleciendo mas bien
joven.
Casó con Don Doña
Eloisa Viñoly Perdomo, nacida el día 22-07-1896,
el día 02-12-1918, hija de Don Pedro Viñoly Rodríguez y de
Doña Filomena Perdomo Bonilla, la cual falleció el día 06 de
Diciembre de 1960, de cuyo y único matrimonio procrearon
ocho hijos, falleciendo los dos primeros, muy pequeños, y
siendo los mismos, los siguientes:
Efigenia: Nacida el
día 28-11-1919, y fallecida el día 15-04-1920.
Marcial: Nacido el
día 15-12-1921, y falleció el 06-02-1925.
Eloisa: Nacida el
día 23-03-1924, y fallecida el día 12-07-1970.
Efigenia: Nacida el
día 20-01-1926, y falleció el 07-08-1999.
Julio: nacido el día
27-05-1927.
Marcial: Nacido el
día 03-06-1929, y fallecido el día 01-11-1996.
Benedicta: Nacida el día 13-01-1932.
Gregorio: Nacido el
día 30-04-1935.
De pequeño, vivió en
la casa de sus padres Don Gregorio Barreto Betancor y Doña
Concepción Figueroa, que estaba ubicada en la Calle de La
Cancela, que luego pasara a ser habitada por la hija de los
mismos Doña Cirila Barreto Figueroa, una vez casada con su
primo hermano Don Luciano Barreto Feo.
Luego en el año de
1889, sus padres compraron una casa que estaba inmediata,
enfrente de la antigua, ubicada en la Calle de Las Cruces
número 2, que hasta entonces era propiedad de Don José
Leonardo Pérez Peraza, que le decían “El Sargento Leonardo”,
que procedía de la familia Pérez de los Valles, y
seguidamente pasó la familia de Don Gregorio Barreto
Betancor, a vivir en ella, aunque seguían ocupando una
parte de la casa anterior.
Los primeros años,
su vida fue como la de todos, el campo, y tenía pocos
conocimientos de cultura general, pues sólo había asistido
a unas clases particulares discontinuas, con Doña Guillermo
Viñoly Perdomo.
También fue
emigrante a la República Argentina, por el año de 1912
aproximadamente, donde estuvo unos dos años, pues aunque se
ganaba bastante, la carretilla era un trabajo muy fuerte y
pesado y decidió regresar a su terruño.
Pero habiendo tenido
contacto en Haría, con Don Francisco Paz Betancor, hijo de
Don Rosendo Paz Currás, en torno al año de 1914, siendo
soltero, éste le animó y entusiasmó a aprender una cultura
general razonable, y le internó en las matemáticas y en la
gramática, y le enseñó a hacer mediciones de terrenos, y
hacer planos a escala, y ello le entusiasmó tanto, que se
interesó en comprar libros de matemáticas, que mandó a pedir
a Barcelona, a la casa Editorial “Dalmau Carles Pla S.A.”,
cuales fueron en especial Los titulados “Aritmética Razonada”,
“Soluciones Analíticas”, y también el “Grado Medio”,
seguramente orientado por Don Francisco Paz, cuyos libros y
apuntes de matemáticas se conservan muchos, en especial
relacionados con el álgebra, las reglas de tres, los
logaritmos, las aplicaciones geométricas, y otras tantas
cosas.
Tanto fue el
entusiasmo que tomó Don Marcial Barreto, que la gente
antigua de entonces, decía que se la llevaba estudiando toda
la noche, en la casa vieja, en la parte que luego fue garaje
de Marcelino Ramírez, y circulaban muchos comentarios de
llegar a verse la luz encendida en su cuarto, a altas horas
de la madrugada, pues estaba estudiando con mucho ahinco, y
ello con los medios tan rudimentarios que habían antes,
como era un farol, una vela o un pabilo o candil.
Resulta que también,
en esa época de comienzos de su promoción propia, allá por
el año de 1915, contó también con la gran ayuda de su primo
hermano y al tiempo cuñado, Don Luciano Barreto Feo, que
vivía en la misma casa vieja, y vaya que, en aquellos
tiempos, Don Luciano Barreto Feo, estaba preparado para
defenderse y realizar trabajos de escritura, ya que era la
única persona que se encargaba de hacer los documentos en el
pueblo, y Don Marcial Barreto Figueroa se fijó tanto en él y
sus enseñanzas, y su letra, que puede decirse que la letra
de él, era muy parecida, o casi la misma, que la de Don
Luciano Barreto, que por cierto falleció a temprana edad, el
día 26-05-1920. Fue también al fin su otro Maestro, y
posiblemente el primero y más cercano o inmediato.
Don Marcial Barreto,
aprendió de su indicado cuñado, todo lo que él sabía y más
aún, porque lo practicó mucho, y habiendo falleciendo ya
Don Luciano a temprana edad, como se indica, quedó él como
única persona de entonces, que hacía todos los documentos en
Máguez, como si se tratara de un Notario privado, pues se
hacían muchos documentos, y ellos en las modalidades de
pagarés, que era lo más que se hacía, pues la gente pedía
dinero a interés, cuando en aquellos tiempos no había nada
de bancos, ni por asomo, además de contratos de venta
privada, contratos de compromiso de compra-venta, contratos
de permuta, hijuelas de partición, instancias al
Ayuntamiento, Declaraciones Juradas, Liquidaciones del
Impuesto de Derechos Reales, y otros, y en fin, tenía
bastante movimiento en esto, pero además, como tenía también
toda la parcela de mediciones y particiones de fincas, era
una persona que intervenía en todos los trámites
documentales que demandaba la gente de entonces.
Don Marcial, por
otra parte era una persona que siempre estuvo inmersa en el
folclore canario, y así tocaba en especial, el instrumento
que conocemos por la Bandurria, y tenía una suavidad en su
toque, dominando de forma tan especial la escamilla, que se
consideraba como la persona que mejor manejaba este
instrumento entonces en el lugar, y así intervenía en las
parrandas del pueblo, en los Ranchos de Pascuas, en los
bailes, y también en algunas reuniones de amigos.
Don Marcial Barreto,
era muy abierto al diálogo, y contaba con un cabildo que
estaba en el frontis de su casa, donde se reunía gente por
la tarde y por la noche, y había una piedra reservada para
sentarse él, que estaba lisa de tanto sentarse en ella.
Pero a principios de
los años de 1920, le insinuaron para que se empleara en el Ayuntamiento
de Haría, y así lo hizo, ingresando el año de 1924 como
interino y luego se hizo funcionario en propiedad en 1935,
y estuvo unos treinta y un años ejerciendo el cargo de
Recaudador Municipal hasta que se jubiló en 1955, a los
setenta años de edad, teniendo las responsabilidades del
aforo de los vinos en las bodegas, del peso de los cochinos
que se mataban en las casas, así como otros animales y los
pescados para venta pública, para cobrar el arbitrio
municipal, y ya desde un año antes de jubilarse, se
interesó para que su hijo Gregorio Barreto Viñoly, siguiera
la trayectoria que él llevaba en el Ayuntamiento, y así el
21 de Marzo de 1954, comenzó a sustituirle en el
Ayuntamiento, su indicado hijo.
Don Marcial tuvo una
labor bastante pesada, pues desde más joven, hasta después,
siendo ya bastante mayor, tenía que subir y bajar caminando,
la cuesta de Los Cascajos, cuatro veces al día, ya que tenía
oficina por las mañanas y por las tardes, y ello de lunes a
sábados y a veces hasta los domingos por la mañana en casos
excepcionales. Entre estas idas y venidas cabe una anécdota
en el sentido de que tenía un perro bardino llamado “Clavelillo”,
y amaba tanto a su dueño, que todos los días, cuando bajaba
los cascajos, ya se sabía en la casa, que Don Marcial bajaba
Los Cascajos y se acercaba a su casa a almorzar. Parece que
lo divisaba de algún modo desde muy lejos, o por el olor, y
no fallaba.
Pero la cosa no
queda ahí, porque la Sociedad de Máguez, llamada en sus
comienzos, “Centro Democrático de Máguez”, cuyo promotor
principal fuera el Maestro valenciano-catalán, Don José
Fornas Sánchez, le requirió su ayuda y así colaboró en lo
más que pudo, desempeñando el cargo de Presidente en los
años de 1935-1936, y 1940, y de Secretario en los años de
1940 a 1943, e incluso sirvió de Asesor en especial del
Secretario, siendo uno de los 68 socios fundadores, que
hicieron posible la creación de la indicada Sociedad, en
Junta General celebrada el día 27 de Diciembre de 1931. Tuvo
además una responsabilidad especial en la venta de los lotes
del “Cercado de Los Llanos”, de la Marquesa de Santa
Coloma.
Cuando había que
hacer una valoración o tasación de fincas o de casas en el
Municipio, bien en una partición de herencia o a nivel de
una orden judicial, lo solían nombrar a él, como Perito
Tasador.
Fue una persona muy
amable y también muy querida en el pueblo, pues hacía muchos
favores, y era tan servicial, que le hacían muchos encargos
de Haría, en especial del Ayuntamiento, y él se encargaba de
traerlos para Máguez, e incluso se los llevaba a sus casas
en muchos casos, o al menos se los dejaba en la Sociedad de
Máguez, para que lo recogieran los interesados, cerca de su
casa.
Después de jubilado,
se ejercitaba a visitar las fincas cercanas y llevaba el
escardillo y mataba alguna hierba, hasta que ya enfermó y
falleció con 72 años, quedando su casa un poco desprotegida,
porque su hijo Gregorio, que siguió la misma trayectoria que
él, el día que falleció, acababa de entrar en el cuartel, su
hijo Gregorio Barreto Viñoly, al que dieron esta tan triste
noticia, recién entrado al servicio militar.
Haría, a 16 de
Noviembre de 2010. |
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